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Calculadoras · Ahorro · Deuda · Jubilación

Haz los números antes de tomar la decisión.

Cuatro calculadoras gratuitas para ver, con cifras reales, qué pasa con tu dinero si inviertes, pides un préstamo, ahorras para la jubilación o repartes tu presupuesto.

Aportado en total41.000 €
Interés generado29.850 €
Saldo final estimado
70.850 €
Guías

Entiende los números antes de usarlos

Cinco explicaciones cortas, sin relleno, que aclaran los conceptos detrás de cada calculadora.

El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial. Si inviertes 1.000 € al 5% anual con interés simple, ganas 50 € cada año, sin excepción: al cabo de 10 años tendrás 1.500 €.

El interés compuesto, en cambio, se calcula sobre el capital más los intereses ya acumulados. Esos mismos 1.000 € al 5% compuesto anual se convierten en 1.050 € el primer año, y el segundo año el 5% se aplica sobre 1.050 €, no sobre 1.000 €. A los 10 años tendrás unos 1.629 €: casi 130 € más que con interés simple, solo por cómo se calcula.

La diferencia se nota poco al principio, pero crece de forma exponencial con el tiempo. Es la razón por la que empezar a ahorrar o invertir antes importa más que la cantidad exacta que aportas cada mes: el tiempo hace gran parte del trabajo.

Probar la calculadora de interés compuesto →

Cada cuota de un préstamo se divide en dos partes: interés y amortización (la parte que reduce la deuda real). Al principio del préstamo, la mayor parte de la cuota es interés; al final, casi toda es amortización, aunque el importe de la cuota no cambie.

Esto ocurre porque el interés de cada mes se calcula sobre el saldo pendiente, que es más alto al principio. Por eso, si pagas un préstamo por adelantado en sus primeros años, ahorras mucho más en intereses que si lo haces cerca del final.

Al comparar dos préstamos, no mires solo la cuota mensual: fíjate en el coste total (cuota × número de meses) para ver cuánto pagas de más por encima del capital que pediste.

Probar la calculadora de préstamo →

La regla reparte el ingreso neto en tres bloques: 50% a necesidades (vivienda, comida, suministros, transporte), 30% a deseos (ocio, caprichos, suscripciones) y 20% a ahorro o pago de deudas. Es fácil de recordar y sirve como punto de partida cuando no tienes ningún presupuesto.

Funciona bien con ingresos medios en ciudades donde la vivienda no consume una parte desproporcionada del sueldo. Funciona mal cuando el alquiler o la hipoteca superan ya el 50% del ingreso: en ese caso, forzar la regla solo genera frustración, y conviene ajustar los porcentajes a la realidad antes que abandonar el presupuesto por completo.

Tampoco es rígida: alguien con ingresos altos puede bajar el porcentaje de "necesidades" y subir el de ahorro; alguien con deuda cara puede llevar el 20% de ahorro casi entero a pagar esa deuda antes de empezar a invertir.

Probar la calculadora de presupuesto →

La respuesta corta es: en cuanto tengas ingresos estables, aunque sea con cantidades pequeñas. Lo que hace tanta diferencia no es la edad exacta, sino los años de más que el dinero tiene para crecer con interés compuesto.

Como referencia: alguien que ahorra 150 € al mes desde los 25 años a un 6% anual llega a la jubilación con un fondo notablemente mayor que alguien que ahorra el doble, 300 € al mes, pero empieza a los 40. La diferencia no está en el esfuerzo mensual, sino en el tiempo.

Si ya tienes más de 40 y no has empezado, no es tarde para que valga la pena: simplemente el aporte mensual necesario para llegar a una meta similar será mayor. Cuanto antes lo calcules, antes sabes cuánto ajustar.

Probar la calculadora de jubilación →

Ambos métodos parten de lo mismo: pagas el mínimo en todas tus deudas excepto en una, a la que destinas cualquier dinero extra hasta liquidarla, y luego pasas a la siguiente. La diferencia está en qué deuda eliges primero.

El método avalancha ataca primero la deuda con la tasa de interés más alta. Es matemáticamente el más barato: minimiza el total de intereses que pagarás en todo el proceso.

El método bola de nieve ataca primero la deuda con el saldo más pequeño, sin importar la tasa. Es matemáticamente algo más caro, pero salda deudas completas antes, lo que para mucha gente genera la motivación necesaria para seguir hasta el final.

Si tienes disciplina para seguir un plan aunque tarde en ver resultados, la avalancha te ahorra más dinero. Si necesitas ver victorias rápidas para no abandonar, la bola de nieve suele funcionar mejor en la práctica, aunque cueste algo más.